Guías

Los siete números que un broker debería mirar cada lunes

Cómo se calcula cada uno a mano —con una hoja de cálculo basta— y qué decisión dispara. Más la rutina de veinte minutos y los números que se miran demasiado y no deciden nada.

Katia Valdés Katia Valdés Cofundadora y CTO, Galilei Systems 10 de agosto de 2026 · 5 min de lectura

La mayoría de los brokers con los que hablamos miran sus números el viernes, cuando ya no se puede hacer nada con ellos, y miran los que su software les pone delante en vez de los que deciden algo. Esta guía va de lo contrario: siete números, el lunes, con la fórmula para sacarlos a mano y la decisión concreta que dispara cada uno.

Lo escribo con la fórmula manual a propósito. Si necesitas un software para calcularlos, no son tus números: son los de tu proveedor. Todo lo que sigue sale con una hoja de cálculo y quince minutos, y sirve igual si nunca contratas nada.

1. Pipeline por etapa

Cuántos negocios hay en cada etapa —nuevo, contactado, cita, oferta, bajo contrato— y cuánto suman en comisión potencial. Se saca contando, literalmente. La decisión que dispara: si una etapa se hincha mientras la siguiente se vacía, ahí está el atasco y ahí va la reunión del lunes. Un pipeline que crece por arriba y no se mueve por abajo no es crecimiento, es acumulación.

2. Conversión de lead a cita

Citas conseguidas dividido entre leads nuevos del mismo período, en porcentaje. Es el número que más rápido revela si el problema es de cantidad o de calidad. Si entran cien leads y salen dos citas, comprar más leads es tirar dinero: lo que falla es la primera llamada o el tiempo de respuesta. Míralo por agente y por fuente, nunca solo en total.

3. GCI proyectado contra la meta

Suma la comisión bruta de cada negocio bajo contrato multiplicada por su probabilidad de cierre —usa una escala honesta de tres valores, no decimales inventados— y compárala con la meta del trimestre. La decisión: si la proyección va por debajo, la respuesta no es motivar, es contar cuántas citas faltan para cerrar la brecha y repartirlas. Un objetivo sin aritmética es un cartel.

4. Listados activos y sus días en mercado

Cuántos listados tienes vivos y cuántos días lleva cada uno. Ordénalos de mayor a menor. Los tres primeros de esa lista son tu conversación de precio de esta semana — no la del mes que viene, cuando el vendedor ya esté enfadado. Cómo se lee el mercado alrededor de esos días está en la radiografía del mercado de vivienda de Florida, que se actualiza cada trimestre.

5. Fuente de cada lead nuevo

De dónde vino cada lead que entró esta semana: portal, referido, open house, farming, redes, web propia. Se anota en el momento o no se anota nunca. Con seis semanas de este dato sabes qué gasto sostener y cuál cortar, y esa decisión sola suele pagar el año. Sin él, el presupuesto de marketing se reparte por costumbre.

6. Leads sin un solo toque en siete días o más

El número más incómodo y el más rentable. Cuenta los leads asignados que no registran ninguna actividad —llamada, mensaje, nota— en la última semana. En casi todas las agencias que miran esto por primera vez el número es de dos cifras. La decisión no es regañar: es reasignar. Un lead sin tocar durante una semana no es de nadie.

7. Actividad por agente

Llamadas, mensajes, citas y avances de etapa por persona. No para vigilar: para distinguir al que tiene un problema de método del que tiene un problema de volumen. Son dos conversaciones opuestas y sin este número se confunden todo el tiempo. Y ojo con el reverso: mucha actividad y poca conversión también es un problema, solo que más simpático.

La rutina del lunes, en veinte minutos

Cómo se ve la hoja

Una fila por semana y siete columnas, más una octava para las decisiones. Nada de pestañas por agente ni gráficos: la gracia está en que quepa entera en una pantalla y en que se pueda leer la serie de reojo. Con ocho semanas ya se ven las tendencias, que es lo que de verdad informa — un número suelto casi nunca dice nada, y dos números seguidos ya cuentan una historia.

Dos detalles que parecen menores y no lo son. El primero: los números se anotan el lunes aunque estén feos, sobre todo si están feos; una serie con huecos en las semanas malas miente por omisión. El segundo: la fecha de corte siempre igual. Si una semana cuentas hasta el domingo y otra hasta el martes, la comparación deja de servir y el esfuerzo de recopilarlos se pierde entero.

Los números que se miran demasiado

Los seguidores en redes, las visitas a la web y el total histórico de leads en la base son las tres estrellas de esta categoría. No es que no signifiquen nada: es que no disparan ninguna decisión el lunes por la mañana. Un número que no cambia lo que vas a hacer esta semana es un adorno, por bonito que se vea en un panel.

Tampoco ayuda mirar quince indicadores. Siete se sostienen, quince se abandonan en tres semanas — y una rutina abandonada informa peor que ninguna, porque además genera la sensación de que ya se estaba midiendo.

Todo esto se hace con una hoja de cálculo, y por eso lo escribimos así. Si en algún momento te cansa recopilarlo a mano, Mando Central los tiene en una pantalla y los exporta en PDF; pero la rutina es lo que produce el resultado, no la herramienta. Un broker con hoja de cálculo y disciplina de lunes le gana a uno con un panel precioso que abre el viernes.

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