Tu día, ordenado antes de que llegues.
La plataforma calcula sin IA los candidatos del día —tareas vencidas, leads enfriándose, cumpleaños; para el broker, negocios estancados y agentes fríos— y la IA elige los que importan y los redacta. Te espera en El Pulso, en Mando Central y en la pantalla del auto por CarPlay, y cada mañana llega también por correo.
El mensaje ya escrito, esperando tu visto bueno.
Por cada lead, la IA propone las siguientes acciones priorizadas y deja el WhatsApp y el email ya redactados, en el idioma del cliente. Abres el composer con el texto puesto, lo editas si quieres y envías. Regeneras toda la tanda o solo un borrador.
Qué está haciendo tu cliente cuando no te escribe.
La plataforma mide las señales objetivas —qué vio, qué guardó, cuántas veces volvió, hace cuánto— y la IA las convierte en una lectura del cliente. El termómetro sale de los datos; la IA solo explica lo que significa y qué conviene hacer.
Cada agente, evaluado con datos.
La IA redacta la evaluación ejecutiva de un agente —o de la agencia entera— con puntuaciones por dimensión ancladas en métricas reales, y sale en PDF listo para la reunión uno a uno. También informa del trabajo hecho sobre un lead concreto, con su cronología. El broker deja de opinar de memoria.
Bilingüe de verdad, hasta en el borrador.
La IA escribe al cliente en el idioma del cliente y a ti en el tuyo — la regla es del destinatario, no del que manda. Y traduce ES↔EN el contenido que escribe tu equipo respetando el vocabulario que no se traduce: GCI, Under Contract, escrow, MLS.
La IA también trabaja fuera del CRM.
Describe una automatización en una frase y la IA arma el workflow con los pasos correctos, usando solo acciones que existen en tu agencia. Y al preparar un sobre de firma, propone qué campo va de quién — la geometría decide dónde, la IA solo decide de quién.
Tres reglas de la casa.
La IA nunca envía nada sola: deja borradores y una persona decide. Su consumo se mide llamada por llamada y tiene tope por plan, así que no hay facturas sorpresa. Y jamás toca el dinero: nada de IA sobre el escrow ni sobre la conciliación.
Hay una cuarta que se nota menos y explica por qué las cifras cuadran: lo que se puede calcular, se calcula sin IA. Termómetros, conteos, fechas y métricas salen de la base de datos; la IA solo pone la narrativa encima. Si un día se queda sin cupo o sin proveedor, la pantalla sigue funcionando — con menos texto, pero con los mismos números.
La misma IA, dos beneficios.
Cada mañana el plan y cada noche el recap de la agencia, en tu idioma.
La evaluación del agente sale en PDF, con puntuaciones ancladas en métricas.
Ves qué usa el equipo y cuánto consume, por persona y por feature.
¿Lo quieres ver con tu operación?
15 minutos, sin PowerPoint: tu agencia adentro de Galilei, con tus preguntas mandando.