La ceremonia del firmante
Qué ve tu cliente, paso a paso.
Esta es la lección que más cambia cómo preparas documentos, porque no trata de tu pantalla: trata de la de tu cliente. Todo ocurre en su navegador, sin cuenta y sin instalar nada.
Antes de ver el documento
Lo primero es el consentimiento para firmar electrónicamente, y no es un trámite decorativo: incluye los cinco puntos que exige la ley federal —derecho a una copia en papel, derecho a retirar el consentimiento, alcance, qué equipo y programa hacen falta, y cómo pedir una copia—. La versión exacta del texto que aceptó queda registrada con su hora.
Adoptar la firma
- Elige cómo se verá: escribirla, dibujarla con el dedo o el ratón, o subir una imagen.
- Elige también sus iniciales, que se estamparán en los recuadros correspondientes.
- Puede guardar su firma para los próximos documentos durante un año, y borrarla cuando quiera.
Completar y firmar
Una barra le dice cuántos campos le faltan, y «Ir al siguiente» lo lleva de uno a otro sin buscar. Cuando los completa todos aparece «Firmar documento». También puede no firmar: «No quiero firmar» le pide un motivo, te avisa y cierra el documento para todos.
Si el orden es secuencial y todavía no le toca, ve una pantalla que se lo explica y recibirá un correo cuando llegue su turno. No tiene que hacer nada ni preguntarte nada.
Tu lado mientras tanto
- El estado de cada firmante, uno por uno: «Notificado», «Entregado», «Abierto», «Firmado» o «Rechazado».
- «Recordar» reenvía el aviso, con un límite: no puedes mandar dos recordatorios en menos de 24 horas.
- «Anular» cierra el documento para todas las partes, te pide un motivo y no se deshace.