Lección 04 · 6 min 6 min

La ceremonia del firmante

Qué ve tu cliente, paso a paso.

Esta es la lección que más cambia cómo preparas documentos, porque no trata de tu pantalla: trata de la de tu cliente. Todo ocurre en su navegador, sin cuenta y sin instalar nada.

Antes de ver el documento

Lo primero es el consentimiento para firmar electrónicamente, y no es un trámite decorativo: incluye los cinco puntos que exige la ley federal —derecho a una copia en papel, derecho a retirar el consentimiento, alcance, qué equipo y programa hacen falta, y cómo pedir una copia—. La versión exacta del texto que aceptó queda registrada con su hora.

Adoptar la firma

  • Elige cómo se verá: escribirla, dibujarla con el dedo o el ratón, o subir una imagen.
  • Elige también sus iniciales, que se estamparán en los recuadros correspondientes.
  • Puede guardar su firma para los próximos documentos durante un año, y borrarla cuando quiera.

Completar y firmar

Una barra le dice cuántos campos le faltan, y «Ir al siguiente» lo lleva de uno a otro sin buscar. Cuando los completa todos aparece «Firmar documento». También puede no firmar: «No quiero firmar» le pide un motivo, te avisa y cierra el documento para todos.

Si el orden es secuencial y todavía no le toca, ve una pantalla que se lo explica y recibirá un correo cuando llegue su turno. No tiene que hacer nada ni preguntarte nada.

Tu lado mientras tanto

  • El estado de cada firmante, uno por uno: «Notificado», «Entregado», «Abierto», «Firmado» o «Rechazado».
  • «Recordar» reenvía el aviso, con un límite: no puedes mandar dos recordatorios en menos de 24 horas.
  • «Anular» cierra el documento para todas las partes, te pide un motivo y no se deshace.
Tip: Antes de mandar tu primer documento a un cliente real, mándatelo a ti mismo a tu correo personal y fírmalo entero. Son cinco minutos, y vas a cambiar dos o tres etiquetas en cuanto lo veas con los ojos de quien lo recibe.