Certificado, bitácora y sello
Qué tienes en la mano si alguien lo discute.
Un documento firmado vale por lo que puedes demostrar de él. Galilei Sign produce tres capas de evidencia, y conviene saber qué hace cada una — y qué no hace ninguna.
Qué pasa cuando firma el último
- Se estampan sobre el PDF original las firmas, los nombres, las fechas, los textos y las casillas.
- Se genera el Certificado de Auditoría y se anexa al final del documento.
- Se sella criptográficamente el PDF.
- Se manda por correo a todas las partes; si pesa demasiado para un adjunto, va como enlace de descarga.
La bitácora encadenada
Cada acción —creado, enviado, entregado, abierto, consentimiento aceptado, campo completado, firmado, recordatorio, sellado, descargado— guarda una huella digital que incluye la huella de la acción anterior. Alterar una fila hacia atrás rompe la cadena entera, y el documento lo canta: «Registro íntegro» o «El registro fue alterado».
Sobre esa tabla no hay modificación ni borrado. Nunca, tampoco desde dentro.
El Certificado de Auditoría
Es un PDF propio, descargable aparte, con el identificador del documento, la huella del original y la del final, y por cada firmante: nombre, correo, IP, dispositivo, cómo adoptó su firma y las horas de envío, entrega, apertura, consentimiento y firma. Debajo, la tabla completa de eventos.
Es el documento que mandas cuando alguien pregunta «¿y cómo sé que firmó él?».
El sello, con su límite dicho de frente
El PDF final se firma criptográficamente con el certificado de la plataforma y lleva un sello de tiempo de una autoridad externa. La consecuencia práctica es fuerte: cualquier alteración posterior del archivo invalida la firma y se detecta en cualquier lector de PDF. Eso es una propiedad del archivo, no una promesa nuestra.
Y ahora la parte que casi ningún proveedor te cuenta. Nuestro certificado es propio, no está en la lista de confianza que trae Adobe de fábrica. Al abrir el PDF, Adobe Reader dirá que está firmado y que las firmas son válidas, pero que la identidad del firmante es desconocida: un aviso amarillo, nunca un check verde.
Eso no le resta validez legal — la firma vale por el consentimiento, la bitácora y el certificado, no por el color de un icono. Pero tu cliente lo va a ver, y es mucho mejor que se lo expliques tú al mandarlo que tener que explicarlo cuando él pregunte.