El editor de campos
Colocar, etiquetar y no dejar a nadie sin firmar.
El tercer paso decide si el firmante entiende qué hacer. Eliges un campo de la paleta y haces clic sobre la página para colocarlo, siempre para el firmante que tengas seleccionado arriba. Ese selector es el error más común: se colocan cinco campos seguidos para la persona equivocada.
Los campos que existen
- Los que completa el firmante: «Firma», «Iniciales», «Texto», «Casilla», «Número», «Fecha a elegir» y «Lista».
- Los que llegan con su dato ya puesto y él puede corregir: «Nombre», «Correo» y «Teléfono».
- El que rellena el sistema al firmar: «Fecha».
La etiqueta importa más de lo que parece
Cada campo lleva una «Etiqueta» y no es decorativa: es lo que se ve dentro del campo, lo que se le dice al firmante cuando le toca y el texto del error si lo deja vacío. «Número de tu licencia» funciona; «campo 3» hace que alguien te llame por teléfono.
Los campos de lista necesitan al menos dos opciones, y cualquier campo puede marcarse como obligatorio. En los que se rellenan solos, la ayuda de la pantalla te recuerda que los completa el sistema.
«Sugerir campos»
Analiza la geometría del documento y propone los bloques de firma que reconoce; si tu agencia tiene IA activa, además los afina. Cuando no reconoce nada te lo dice sin inventar. Revisa siempre lo que propone: acierta a menudo, pero no firma por ti.
La validación que te salva
No puedes enviar si algún firmante se quedó sin campo de firma, y la pantalla te dice el nombre de quién falta. Y si el documento de verdad no lleva firmas —una hoja de información, un cuestionario— hay que declararlo marcando una casilla: se envía como documento de solo llenado.