Quien contesta primero se queda con la conversación. Es de las pocas cosas del negocio en las que todos los brokers están de acuerdo, y es también de las pocas que no dependen del talento: no hay que ser mejor vendedor para responder antes, hay que estar disponible en el momento exacto. Que es justo lo que una persona no puede garantizar mientras maneja, mientras muestra una casa o mientras duerme.
Por eso el seguimiento se le delega a un motor. No para reemplazar al agente: para cubrir los huecos en los que el agente no puede estar.
36 planes que ya vienen escritos
Una automatización que hay que construir desde cero es una automatización que no se enciende nunca. Por eso la plataforma llega con 36 planes sembrados y probados: bienvenida de lead, rescate del lead frío, post-visita, cumpleaños, cuenta regresiva al cierre. Enciendes la plantilla y corre. Veinte de los 36 arrancan solos cuando ocurre el evento, sin que nadie tenga que acordarse de aplicarlos.
Nacen apagados, eso sí. Encender es un acto explícito de la agencia, no un valor por defecto que te sorprende mandando mensajes en tu nombre.
La anatomía de un plan: disparador, espera, acción
Un workflow escucha algo que pasa de verdad en tu operación —hay 19 disparadores: lead creado, etapa cambiada, cita sin asistencia, documento firmado, formulario recibido, webhook externo— y responde con una secuencia de pasos: esperar, escribir un correo, mandar un SMS o un WhatsApp, crear una tarea, avisar a alguien, mover la etapa.
Lo importante es lo que ocurre cuando el cliente contesta: el plan se pausa solo y te devuelve la conversación. Nada más incómodo que un cliente que ya respondió y sigue recibiendo el recordatorio número tres.
Y si no está el plan que necesitas, lo describes
"Cuando un lead lleve 7 días sin respuesta, mándale un SMS y crea una tarea para su agente." Escribes esa frase y la IA arma el plan con los pasos correctos, saneado contra los catálogos reales de tu agencia — no se inventa etapas ni fuentes que no existan. Lo pruebas en seco con tu marca y lo enciendes tú.
El formulario que crea el trabajo solo
La otra mitad del motor son los intakes: formularios públicos con tu marca —el logo de la agencia, la tarjeta del agente y el sello de Igualdad de Vivienda— construidos con un editor visual y 14 plantillas listas para comprador, vendedor, cierre, alquiler y legal. Cada envío genera su PDF con tu membrete, crea o actualiza el lead y avisa al responsable. Y como el enlace es por persona, el lead se asigna solo a quien lo compartió. El consentimiento se verifica en el servidor: cumplimiento desde el diseño, no desde la buena fe.
La regla de oro: la IA redacta, la persona enciende
Automatizar sin control es la forma más rápida de quemar una base de datos. Por eso cada ejecución queda registrada paso a paso, un paso que falla no mata el plan —se salta, se avisa y el resto sigue—, se respetan las horas de silencio en el reloj de quien recibe y hay un tope de un mensaje al día por contacto.
La IA redacta, pero nada sale sin que una persona lo haya encendido. Esa regla no tiene excepciones.
Katia Valdés Martínez, co-fundadora
El resultado no es una agencia automática. Es una agencia donde el lead nuevo recibe su primer toque en segundos aunque estés en una visita, donde a los 60 días sin actividad el plan de reactivación arranca solo, y donde la velocidad de respuesta dejó de depender de cómo venga el día.
Un workflow, de punta a punta
El rescate del lead frío es el más fácil de explicar y el que más dinero deja sobre la mesa cuando no existe. Funciona así: el motor detecta que un lead lleva siete días sin respuesta —no lo detecta una persona, lo detecta el evento— y arranca el plan. Sale un SMS corto, se crea una tarea para el agente que lo tiene asignado y, si el silencio sigue, la secuencia continúa con su segundo toque en la fecha prevista.
La parte que importa es la que no se ve: si el cliente contesta, el plan se pausa solo. No hay nada peor que un cliente que responde y al día siguiente recibe el recordatorio automático de que no ha respondido. Ese detalle es la diferencia entre una automatización que ayuda y una que te hace quedar mal.
Los otros treinta y cinco planes están en su página, y el constructor por IA —describir el plan en una frase y revisarlo antes de encenderlo— vive en la página de IA.